jueves, 25 de junio de 2015

¡Felices vacaciones!


En 1985, Michael Argyle, miembro del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford, publicó La psicología de la felicidad. En esta obra recoge los resultados de las investigaciones llevadas a cabo hasta ese momento en relación a un tema que siempre ha interesado al ser humano, y del que la Filosofía se ocupó de analizar durante siglos. La familia, los amigos, el éxito profesional, la salud…y el ocio al que dedica un capítulo como uno de los elementos importantes en la felicidad.

Las vacaciones son el momento para dedicarnos a hacer todo aquello que durante el resto del año no es posible por falta de tiempo. Sin embargo, no se debe confundir el ocio con estar ocioso, es decir no hacer nada. Hay que dedicar tiempo al descanso, pero es muy recomendable fomentar un ocio enriquecedor.

Tanto la ciudad como la montaña o la playa ofrecen la oportunidad de realizar todo tipo de actividades muchas de ellas en familia y al aire libre. Es una buena ocasión para recuperar esos juegos de mesa tradicionales guardados en los armarios cuyo valor educativo se relaciona con  capacidades como el lenguaje, el razonamiento, el uso de estrategias numéricas, coordinación visomotora así como el manejo de reglas o la interacción social. Practicar idiomas, visitar museos, hacer trabajos manuales, figuras de papel (papiroflexia), rompecabezas, juegos de ingenio, experimentos caseros, ir al cine, al teatro, tocar un instrumento musical, pintar, aprender a cocinar, practicar deportes, entre otras actividades, sin olvidar la lectura…

La naturaleza también ofrece la posibilidad de conocer la flora o la fauna (observación de aves, insectos) si se pasan las vacaciones en un pueblo o recordar en la playa lo que se ha aprendido sobre las mareas, los peces, intentar hacer nudos marineros… Lejos de la ciudad las estrellas se hacen más visibles y es posible con una buena guía ponerles nombre o disfrutar de la lluvia de estrellas conocida como las Lágrimas de San Lorenzo. ¿Qué mejor sitio para aprender sobre los animales que un zoo o sentir algunas leyes de la Física en un parque de Atracciones?

Especialmente,  si han aprobado el curso, a los niños les cuesta hacer cuadernos de vacaciones. Sin embargo, cuando el aprendizaje se realiza de una forma más amena y directa es una fuente de motivación.

Dentro de un par de meses con “la vuelta al cole”, los expertos dirán que hay que volver a la rutina de forma paulatina. Sin embargo, el resto del año, deberíamos comprometernos a no estar ociosos y dedicar más tiempo al ocio, pero al que nos aporta algo de verdad.



¡Feliz verano!

martes, 9 de junio de 2015

El Ciberbullying:una nueva forma de acoso escolar

Recientemente nos hacíamos eco en estas páginas de la triste desaparición de una joven en un instituto de Madrid que venía sufriendo episodios de acoso escolar. En esta ocasión analizaremos una nueva forma de maltrato en la que se utilizan los dispositivos móviles, internet o las redes sociales: el Ciberbullying. Evitar que estos episodios puedan repetirse requiere un trabajo de toda la comunidad educativa, las familias y los medios de comunicación.

Está claro que entran en juego procesos de desarrollo moral que deben ser revisados en el aula para evitar que un sujeto se convierta en ciberagresor socavando la dignidad de la víctima. Es fundamental convertir a los alumnos en protagonistas de la prevención para que aprendan a gestionar aspectos emocionales, conductuales y también cognitivos en lo que juicios morales se refiere.

El mundo virtual, en cierta forma, facilita el acoso debido a que no existen límites para llevarlo a cabo. Se puede hacer desde el anonimato y así se evita cualquier sentimiento de culpa o empatía hacia la victima, ya que no se observan directamente las consecuencias. Se la llega a ver como un objeto con el que puede hacer lo que quiera y permite llegar a una audiencia más amplia… En muchas ocasiones, los ciberagresores pueden disimular mejor su conducta que el agresor presencial. Es más complicada la detección de estas conductas por los adultos. El agresor manifiesta una posición de poder sobre el agredido quien alcanza un punto máximo de vulnerabilidad, ansiedad e indefensión aprendida  ya que le es más difícil defenderse de los ataques, puesto que no sabe cuándo pueden producirse. Generalmente, suele tratarse de alguna persona cercana a su entorno.

Es fundamental trabajar el acoso escolar tanto en su forma presencial como a través de las redes o Internet. Se puede recurrir a Hermanos Mayores o Cibermentores para educar en medidas de autoprotección y conocimiento del alcance de las redes debido, por ejemplo, a los peligros acerca de colgar ciertas  imágenes o dar información personal comprometedora, entre otros. Sería deseable que los padres supieran qué hacen sus hijos delante de la pantalla y que hubiese la máxima comunicación y confianza entre ellos para dar la señal de alarma ante cualquier problema.  También hay que estrechar los lazos entre las familias y el profesorado para llevar a cabo este proyecto común. El curriculum debe incluir un análisis de los contenidos virtuales en función de criterios morales relacionados con la empatía,  la concordia, el altruismo, la justicia, la reciprocidad, la cooperación, el respeto a los derechos de los demás, entre otros valores deseables relacionados con la convivencia. No se debe olvidar la realización de un protocolo donde se recojan también las medidas disciplinarias en caso que se produzca algún incidente y también la forma de reparación del daño.

Recordemos que no sólo la comunidad educativa se enfrenta a este problema, sino que cualquier persona puede ser víctima de esta nueva modalidad de acoso. Sin embargo, si la educación y la prevención se lleva a cabo desde las aulas, también el resto de la sociedad saldrá  ganando a corto plazo


martes, 26 de mayo de 2015

El lado más triste de la violencia

Esta semana conocimos la noticia del suicidio de una joven de 16 años que sufría acoso escolar en un instituto de Madrid. Desgraciadamente, no es el primer caso que termina con este desgraciado final. Es el momento en el que se trata de buscar culpables. Sin embargo, lo importante es preguntarnos cómo se llega a producir el acoso y qué podemos hacer tanto las familias, las instituciones educativas, los medios de comunicación y la sociedad en general, para evitar estos lamentables sucesos.

La violencia se produce entre los alumnos, pero también entre alumnos y profesores y éstos últimos también pueden sufrir ataques por parte de los padres tanto física como psicológicamente.

¿Qué pasa por la mente del acosador? En general, no padecen una patología mental grave diagnosticada, pero sí una gran falta de empatía, llegando incluso a “culpar” a sus víctimas del acoso al que la someten por “provocarles”. Es lo que se ha denominado en psicología tener el locus de control externo, es decir la atribución de la propia responsabilidad a otras personas o causas. El típico ejemplo sería el del alumno que no aprueba un examen y lo justifica diciendo que  “el profesor le tiene manía” o porque “le han preguntado un tema que no habían explicado” o que “no entraba en la prueba”… La falta de empatía puede tener un correlato neurológico por presentar una amígdala hiperactiva entre otras causas, pero no es definitivo. Veamos otros factores.

Otra cuestión que merece analizar es el hogar. Detrás de un alumno problemático puede haber un padre autoritario, poco afectuoso que impone sus normas. Por otro lado, esta generación de padres permisivos que complacen en todo a los hijos les acaban convirtiendo en niños egoístas, autoritarios que creen  merecerlo todo y necesitan obtener una gratificación inmediata. Carecen de la cultura del esfuerzo y presentan una baja tolerancia a la frustración. Los agresores tienen además una gran facilidad para manipular tanto a los padres como a los maestros. Lo ideal es abogar por una educación democrática en el que se enseñen con cariño las normas y valores de convivencia en el respeto a todos sin dejar de fijar los límites.

En el centro escolar, los profesores no suelen tener los conocimientos suficientes para manejar con soltura situaciones conflictivas, por lo que necesitarían más formación en este aspecto y contar con profesionales de apoyo especializados en este tema. La palabra autoridad procede del latín augere que significa ayudar a crecer. Ésa es precisamente la tarea que tienen por delante tanto los padres como los profesores.

Los medios de comunicación también deberían poner su granito de arena, puesto que los modelos que presentan como triunfadores no siempre corresponden a personas que puedan ser consideradas buenos ejemplos para la sociedad.


Lo principal es prevenir el conflicto, pero si llega a producirse es importante trabajar con las familias, los centros escolares y prestar la atención psicológica necesaria tanto a la víctima que puede sufrir depresión, soledad y también al agresor para ayudarle a modificar su conducta. Es un trabajo complicado, pero merece la pena intentarlo por el bien de todos.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Percepción y aprendizaje

Procesos como la lectura, la escritura y el cálculo son la base de la formación educativa y resulta indiscutible el papel de la percepción sensorial en estos aprendizajes. Si existen problemas más graves de visión o audición, es necesario recurrir a ciertas adaptaciones para adquirir estas destrezas. Pero, ¿qué ocurre con sujetos que presentan dislexia o discalculia? En estos casos, no existen alteraciones significativas en los órganos sensoriales y el desarrollo del niño es normal llegando a presentar un cociente intelectual por encima de la media.

Recordemos que el proceso de lectura requiere por parte de nuestros ojos la realización de unos movimientos llamados “sacádicos” que consisten en una especie de “saltos” o “sacudidas” dirigidos por el cerebro para realizar un “escaneo” ordenado de las palabras. Parece ser que los niños con retraso lector muestran mayores dificultades a la hora de controlar la atención de la mirada. De hecho, en estudios con jóvenes disléxicos de 20 años se ha observado un índice mayor de errores en pruebas en el laboratorio. Por este motivo, en la reeducación se trabaja con ejercicios en los que se tiene que fijar la vista en un punto mientras se intenta aumentar la amplitud visual sobre el renglón. Con un entrenamiento regular, el cerebro “aprende” a ejercer un mayor control disminuyendo los fallos en la lectura. Otra forma de adiestramiento que ha resultado eficaz es la de seguir con los ojos un símbolo que aparece en la pantalla cambiando de posición y aumentando la velocidad. Los resultados apuntan a que un dominio insuficiente de la mirada incide de forma negativa tanto en la lectura como en la escritura.

Otro aspecto muy analizado en la dislexia es el de la conciencia fonológica, es decir, la habilidad para diferenciar sonidos o sílabas parecidas en el lenguaje oral (como ba y pa). De hecho, resulta conveniente trabajar con los alumnos estos aspectos para mejorar su rendimiento en la lectura. La diferenciación de tonos o el reconocimiento de pausas sonoras resultan más complejas para niños con retraso lector. Nuevamente, los estudios muestran que el cerebro es capaz de mejorar estas capacidades con el adiestramiento adecuado, incluso en la edad adulta.

En la discalculia, es decir cuando aparecen dificultades para asimilar conceptos matemáticos y avanzar en el cálculo, tienen una gran implicación los procesos sensoriales. Para desarrollar el concepto de número y saber que una cifra refleja una cantidad concreta es necesaria la captación simultánea de cantidades. Se refiere a ser capaces de reconocer el número de objetos sin contar. Resulta curioso, pero algunos animales, en particular los cuervos, llegan a diferenciar hasta cinco elementos. Regresando al laboratorio, los sujetos con dificultades en el cálculo necesitan más tiempo y cometen más errores en esta tarea. No obstante, se ha visto como con el entrenamiento regular adecuado durante unas semanas, se observa una mejoría en la realización de esta prueba y, por consiguiente, en el rendimiento matemático.


Con esfuerzo y el entrenamiento adecuado podemos superar las dificultades y nuestro propio cerebro puede convertirse en un gran aliado.

miércoles, 22 de abril de 2015

Efemérides

“Lee y conducirás. No leas y  serás conducido”

Estas palabras fueron escritas por Santa Teresa de Jesús cuyo quinto centenario se celebra este año programándose eventos de diversa índole para recordar la figura de una mujer con una salud débil pero con un  espíritu fuerte. En una época en la que la mayor parte de la población era analfabeta, en especial las mujeres, ella fue una lectora incansable desde su más tierna infancia. Además procuró que el resto de monjas también tuviera acceso a la lectura. En su infancia, leía biografías,  clásicos y  libros de caballería que tal vez despertaran en ella ese instinto aventurero que la llevó a fundar 17 conventos en 20 años.

Actualmente, al menos, los afortunados que vivimos en el llamado Primer Mundo, tenemos acceso a los libros, incluso de forma gratuita, disponiendo del carnet de bibliotecas o en Internet. No obstante, hay que seguir fomentando el gusto por la lectura comenzando desde la infancia sin convertirla en una obligación. Debería ser un hábito diario para todos. Muchos padres exigen a sus hijos lean cuando ellos no lo hacen con regularidad.  Se debe predicar con el ejemplo. Por supuesto, la lectura debe ser adecuada a cada edad y por supuesto, también tener en cuenta el gusto del lector.

Un alumno que lee con regularidad tendrá mejor ortografía, un vocabulario más amplio que le permitirá expresarse con orden y claridad en sus trabajos y exámenes sin contar los conocimientos añadidos sobre temas de su interés.  Todo ello facilitará un mejor rendimiento escolar. Si se detectara un problema de retraso en la lectura debería tratarse lo antes posible de forma que se solvente antes de enfrentarse a contenidos académicos más exigentes. También hay estudios que corroboran que tocar un instrumento musical favorece la lectura.

Hoy 23 de abril se conmemora el Día del Libro. La mejor forma de celebrarlo será abriendo la primera página de ese libro que lleva tiempo esperándonos con paciencia y hacer caso a Santa Teresa:

"Leer, leer y leer: como el comer para el cuerpo”

miércoles, 8 de abril de 2015

“No quiero ir a clase”

Eran otros tiempos y el maestro riñe a un alumno delante de sus compañeros. “¡Burro!” – le llama. Tomás sale corriendo y cuando llega a casa, le dice a su madre que no volverá a clase. Efectivamente, lo cumplió porque nunca más pisó un aula. Este hecho ocurrió a mediados del siglo XIX y fue protagonizado por Thomas Alva Edison; el hombre que patentó más de mil inventos. Cuando se profundiza en su biografía no sale muy bien parado, dicho sea de paso. Hoy en día, es más difícil que los padres sean tan “comprensivos” como los del inventor norteamericano.

Debemos distinguir entre el miedo a ir a la escuela, en la que es el colegio en sí o la fobia en la que la escuela viene a tener un papel más secundario. Hay niños que pueden sufrir ansiedad por la separación de sus figuras de apego, generalmente los padres, tener problemas de aprendizaje, de conducta o concentración. Generalmente, suelen darse formas mixtas. Los que tienen fobia a ir a la escuela aceptan hacer deberes en casa o preparar trabajos. Sin embargo, empiezan a encontrarse mal camino del centro escolar presentando dolor de cabeza, desórdenes estomacales y otros problemas psicosomáticos que desaparecen cuando regresan con sus padres. Estos niños pueden sufrir pesadillas, ser más tímidos o introvertidos con sus compañeros, mientras que en casa, a veces pueden mostrarse agresivos.


La sobreprotección durante los primeros momentos de la vida, puede ser otra causa del rechazo a ir a la escuela sin contar otros problemas familiares tales como el divorcio de los padres o el hecho de asumir ciertas responsabilidades a edad temprana.

Resulta importante acudir a un especialista para dar solución a esta situación lo antes posible. El tema debe ser tratado con tranquilidad por los padres cuando dialogan con sus hijos. En algunos casos excepcionales, puede ser necesario recurrir a tratamiento farmacológico si aparece la depresión.

El miedo a ir a la escuela puede estar originado por el temor al fracaso o por un exceso de exigencia por parte de los adultos. Suele tener lugar al inicio de la enseñanza secundaria. Muchos niños con un nivel de inteligencia, incluso superior a la media, pueden tener miedo  debido a la ausencia de elogios, desinterés…

Se recomienda que los niños vayan a clase acompañados de amigos o con otras personas, no necesariamente sus padres. Si por las mañanas dice que se encuentra mal, debe ser atendido sin ser cuestionado y promover la confianza con algún profesor al que se pueda dirigir. En caso de no acudir al colegio, es mejor que permanezca en cama y no realizando actividades que le resulten agradables como jugar o ver la televisión. No hay que olvidar animarle por su esfuerzo cuando, a pesar de haber llorado o quejado por la mañana, haya acudido a clase.


No sólo el papel de los padres o del terapeuta es fundamental, sino el de los profesores. Sin embargo, también a veces, los docentes se encuentran agotados, “quemados” sin ganas de ir al “cole”… pero ésta es otra cuestión.

martes, 10 de marzo de 2015

¿ES POSIBLE TENER FOBIA A LAS MATEMÁTICAS?

Efectivamente, algunas personas evitan cualquier actividad relacionada con los números, incluso las cotidianas, como comprobar la cuenta en un restaurante o el cambio en el supermercado.

Contrariamente, a lo que cabría pensar, la aritmofobia no se debe a una falta de habilidad en el cálculo. El sujeto manifiesta tensión, miedo, palpitaciones como es habitual en las fobias. Esta respuesta tiene una base neuronal según ha quedado demostrado en diversos estudios realizados en la Universidad de Chicago. La amígdala, centro del miedo en nuestro cerebro, se activa en estos sujetos, mientras que las áreas encargadas del razonamiento matemático interrumpen su funcionamiento. Se ha observado también- incluso en individuos de alto rendimiento-, un bloqueo en la memoria operativa, es decir la responsable de almacenar la información de forma temporal y solucionar problemas. Se ha registrado el aumento en la concentración de cortisol, hormona relacionada con el estrés en una situación sostenida, cuando se enfrentan a pruebas numéricas. En ocasiones, la simple idea de realizar cálculos, suponía mayor actividad en las áreas cerebrales relacionadas con el miedo. En 2012, el equipo de Vinad Menon de la Universidad Stanford en California, llevó a cabo un estudio sobre este tema con niños entre 7 y 9 años obteniendo resultados similares a los indicados anteriormente. Explican que las personas con aritmofobia, disponen de menores recursos para el procesamiento cognitivo de la información.

Otra investigación británica concluyó que las chicas padecían más miedo a las matemáticas y a los exámenes que sus compañeros. Sin embargo, las puntuaciones no eran muy diferentes en los resultados de las pruebas. A veces, se fomenta la idea de que las chicas son mejores en asignaturas “de letras” y los chicos son mejores en cálculo y ciencias.
¿Qué se puede hacer?

Sería recomendable ayudar a los alumnos a reconocer sus reacciones de miedo y dotarles de estrategias de control cognitivo para enfrentarse a esos momentos. Por otra parte, en el caso de niños pequeños es importante que los padres se impliquen en resolver con ellos  problemas adecuados al nivel de sus hijos con el fin de reforzar la autoconfianza. No cabe duda que el aprendizaje de las matemáticas requiere el desarrollo de unas capacidades específicas. Si observamos el currículo de los primeros años, aparecen contenidos que requieren la comprensión de conceptos que todavía no han sido adquiridos. No olvidemos en este sentido las etapas de desarrollo cognitivo propuestas por Piaget.

Las matemáticas exigen una buena comprensión de conceptos y el trabajo diario durante unos 20 minutos de manera concentrada. Es importante fomentar tanto en casa como en el aula, juegos como las cartas o el ajedrez, entre otros y por supuesto, mostrar como realmente esta ciencia exacta inunda nuestra vida. La mayor parte o todos los avances tecnológicos tienen una base numérica, sin contar su implicación en otras disciplinas.

En Internet se puede encontrar una gran variedad de recursos como www.smartick.es para niños de 4-12 años, así como academias virtuales como www.lasmatematicas.es o kahnacademy.org donde se puede encontrar tanto un plan de estudio como  ejercicios o juegos.  Otro portal interesante es www.divulgamat.net de la Sociedad Matemática Española, así como www.mathex.org (en inglés)


No vamos a negar la dificultad de esta asignatura ni todos van a estudiarla en la Universidad, pero sí está al alcance de todos llegar a un nivel aceptable de competencia. ¡Sin miedo!